La importancia de tomarse vacaciones para prevenir y curar el agotamiento laboral

La importancia de tomarse vacaciones para prevenir y curar el agotamiento laboral

De seguro has escuchado hablar sobre el término “burn-out” que en español equivale a desgaste o agotamiento. Si bien puede servir para diversos aspectos de la vida, últimamente se ha estado usando bastante para hablar del desgaste laboral o de esa sensación que sientes que te hace preguntarte si efectivamente puedes seguir desempeñando tu rol por varios meses más. Usualmente ocurre cuando pasas periodos de mucho estrés o cuando has estado en una posición demandante (una nueva jefatura o liderar un cambio que es difícil de implementar) por un período largo. El cuerpo y la mente responden, resentidos, y comienzas a sentirte cansado, desmotivado y en algunos casos, incluso deprimido.

En la actualidad, el “burn-out” ya es reconocido como un síndrome real. De hecho, según una encuesta de 2018 de APA que contempló a 1.512 adultos estadounidenses, 42% de ellos afirmaron que sentían mucho malestar al pensar en volver a la oficina después de las vacaciones, 28% indicó que igual trabajaban durante su período de descanso (e incluso más de lo que habían presupuestado) y un 21% indicó que se sentía más tenso y más estresado cuando estaba lejos de la oficina y el trabajo.

Con todo lo anterior, tomarse vacaciones es más relevante que nunca, no sólo porque es bueno descansar, sino porque tu salud mental tiene un impacto directo sobre tu salud física.  Acá te dejamos algunos tips para prepararte para ese momento y asegurarte de desconectarte en tu muy merecido periodo de descanso.

1. Parte por el comienzo: pide tus días de vacaciones

Mucha gente no lo hace por miedo a perder el control o por miedo a tener aún más trabajo cuando vuelvan de su descanso. Otros tantos prefieren no tomarse los días y seguir acumulándolos porque creen que nadie podrá realmente reemplazarlos, pero la verdad es que el negocio no se va a caer sólo porque te tomas un par de semanas para desconectarte. Para realmente descansar y recargarse es necesario desconectarse de todo.

2. Configura tu notificación “Fuera de la oficina” para tu e-mail y todas las cuentas digitales relacionadas con el trabajo

Avisa a quien sea pertinente y configura este mensaje automático indicando también a quién deben contactar las personas que te escriban. De esa forma, evitarás tener e-mails esperándote a la vuelta y permitirás que cada tema sea atendido por una persona tan capacitada como tú para hacerlo.

3. Practica mindfulness

Este término se ha vuelto muy común y es por algo: realmente funciona. Si el estrés o los nervios te atacan, intenta concentrarte en el momento en el que estás ahora y respirar profundo. Repite hasta que te sientas mejor y recuerda que nada relacionado con el trabajo, tus vacaciones o descansar propiciarán el fin del mundo.

4. Prepara tus vacaciones dejando lo que más puedas listo, pero ten un límite

Prepararte con tiempo dejando todos tus temas cerrados, es la mejor forma de no tener que revisar ningún tema laboral mientras estás de vacaciones. Haz una lista con las funciones principales que necesitas dejar delegadas y capacita a las personas que necesites, pero ponte un límite: no es necesario que lo sepan todo, sólo que sepan lo suficiente para hacer el trabajo bien.

5. Apaga el celular del trabajo y limita el contacto a tu teléfono personal

Y no lo prendas ni siquiera por curiosidad. Si das el espacio para que te contacten de la oficina preguntando cómo va todo, entonces te verás obligado a responder todo lo que te pregunten los siguientes días. Deja estipulado bajo qué circunstancias las personas te podrán contactar a tu teléfono personal (es decir, sólo emergencias).

6. Aprende qué cosas te relajan y aplícalas

Lo más importante de tus vacaciones es que sea una experiencia que te relaje y te permita recuperarte del estrés que has acumulado los últimos meses. Si sabes que te relaja la naturaleza, aprovecha de pasar tiempo fuera. Si lo tuyo es el agua, no dudes en pasar días enteros en la piscina, spa o mar. Date permiso para dormir y realizar actividades de forma más libre y sin estructuras tan rígidas. Aprovecha la experiencia para entender por qué todo lo anterior te hace sentir bien e incorpóralo en tu rutina cuando vuelvas al trabajo: ir dos días a la semana a nadar o todos los fines de semana a subir algún cerro (o incluso un picnic a un parque) pueden emular la experiencia que vivas durante tus vacaciones.

7. Planea desde antes cómo será la vuelta al trabajo 

Si te pone nervioso la vuelta, planea desde un comienzo qué cosas harás el primer día o qué reportes necesitarás que tu equipo tenga listos. Tómatelo con calma: tal como te tomó un par de días entrar en modo “vacaciones” te tomará un par de días entrar en modo “trabajo”. Es normal y también parte del ciclo continuo del trabajo y el descanso.

¿Estás listo? Aprender a descansar (y soltar) es parte de tu trabajo también. De hecho, estas características te permitirán ser un líder más efectivo, formar un equipo que sienta que confías en ellos y ser capaz de delegar tareas, algo de gran importancia cuando tienes cargos más altos dentro de la organización y que puedes comenzar a aprender ahora.

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